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Relato de viaje a Ushuaia - Argentina, tierra de contrastes y pasiones infinitas

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Enviado por: pana36 (1139 lecturas)

Argentina, tierra de contrastes  y pasiones infinitas.   Después de mucho insistir, el verano del 2007 me decido por visitar a dos hermanos argentinos que viven en Córdoba, la segunda ciudad del país después de Buenos Aires, a los cuales conocí en un viaje por el desierto del Hoggar en Argelia, y de paso aprovechar la ocasión para recorrer Argentina durante el poco más de un mes que estaré de ruta.

Me atrae la idea de perderme por este país inmenso y donde la naturaleza es superlativa ya que en su territorio hay cataratas tan bellas como Iguazú, quebradas patrimonio de la humanidad como Humahuaca, glaciares imponentes como el Perito Moreno, cerros altivos como el Aconcagua o el Fitz Roy, reservas increíbles de fauna como Península Valdés o parques naturales asomándose a la Antártida como el de Tierra del Fuego. Pero aún más me atrae la idea de conocer a sus gentes y sus costumbres, que van desde un indio guaraní en la región de Mesopotamia a un típico porteño, desde un cordobés a un salteño, desde un habitante de la Patagonia a uno de la propiamente Ushuaia cayéndose del mundo. Nada se parecen entre ellos como en nada se parecen las cataratas de Iguazú al Parque Nacional los Glaciares.

Y es que hay tanta distancia desde la frontera norte situada en La Quiaca fronteriza con Bolivia a la del Sur en Ushuaia cerca de la Antártida como la que hay por ejemplo entre Madrid y Moscú. Es este abismo físico pero también cultural y antropológico el que intentaré descubrir a lo largo de mi trayecto, sin olvidar que existen unos tópicos archiconocidos que en el fondo unen a esta gran tierra como son entre otros la hierba mate, la carne, el tango o los psicoanalistas.  A finales de julio ya estoy en Buenos Aires, ciudad que alberga a casi la mitad de la población del país a los cuales se les llama porteños. Mis anfitriones en un bed and breakfast me hacen sentir como si no hubiera cruzado el charco mientras nos tomamos unos cuantos mates sin parar de charlar cada noche, otra de las esencias del carácter argentino.

Cada día sigo sus consejos y así visito el bohemio San Telmo repleto de tiendas de antigüedades y cafés como  los de antes; el barrio de Palermo con las tiendas de moda y tendencias más chic; la elegante Recoleta donde se encuentra enterrada Eva Perón, Evita; el humilde pero colorido barrio de la Boca; el micro-centro lleno de tiendas con el gran obelisco en la confluencia entre la Avenida  de Mayo y Nueve de Julio; el vanguardista Puerto Madero al lado del río; cafés literarios como el Tortoni, una verdadera institución; la emblemática Plaza de Mayo junto a la Casa Rosada donde reside el poder político del país…en fin son días en medio de la jungla urbana que a decir verdad me producen cierto agobio por lo que me despido de Marcelo y su compañera en busca de otras ondas, ché.   En una hora y cuarto el avión aterriza en  Puerto Iguazú, en el nordeste del país. Enseguida se nota un ambiente más relajado y un clima mucho más cálido que aportan mejores  vibraciones. Después de un pantagruélico asado que no puedo terminar, ando hasta el  hito tres fronteras que indica el límite fronterizo con Paraguay y Brasil mientras algunos niños guaraníes intentan venderme sus artesanías. Sin embargo si estoy aquí es  para admirar su joya natural más preciada, las célebres Cataratas de Iguazú declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1986 por la UNESCO y que minimizan sin dudarlo a las canadienses del Niágara.      

Dedico un día entero para visitar Iguazú desde el lado argentino y otro día desde el lado brasileño. Me quedo maravillado observando desde las distintas pasarelas el conjunto de saltos de agua que bajan a raudales con el arco iris y un paisaje sublime siempre como telón de fondo. Empiezo a comprender que aquí la naturaleza es desbordante, que por muchas fotos que se hayan visto previamente el estar in situ en el lugar te deja boquiabierto. No es de extrañar pues Iguazú en nombre indio significa “grandes aguas” y son las primeras de todo el planeta en volumen de agua.   De Puerto Iguazú tomo un colectivo hacía Salta, serán más de veinte horas de travesía bordeando la frontera con Paraguay a través de una de las regiones más pobres del país y con un mayor número de indígenas, el Chaco. Salta la linda, que es como se la conoce, es junto a la ciudad de Jujuy la puerta de entrada al magnífico Noroeste argentino, una de las zonas aún poco explotadas por el turismo y que permite apreciar una cultura mucho más andina casi más propia de la cercana Bolivia que de Argentina. Este andinismo se nota por ejemplo en las facciones de sus habitantes mascando coca para evitar el cansancio y la somnolencia  y en sus creencias en la Pachamama, la Madre Tierra que proporciona vida y a la cual se ofrenda cada uno de agosto sobre todo con coca, tabaco y alcohol.  

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Comentarios

  • Avatar de Nick jueves, 14 de febrero de 2008 Nick dice:

    Enhorabuena por el relato, queria preguntarte si tuviste la ocasion de visitar el parque de Torres del Paine y si se puede ir en coche desde el Calafate. Gracias!

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