Petra es el sueño de mucha gente, de gente que conozco y de gente que no sé ni que existe. También hay mucha gente que no sabe qué es Petra, qué representa y que ni siquiera sabe dónde está o bien que creen que Petra es sólo aquel fragmento de templo que sale en todos los catálogos de las agencias de viaje, sin saber que lo que nos enseñan es una parte infinitesimal de una ciudad extinguida hace casi dos mil años. Muchos la descubrieron al ver la película de Indiana Jones y la Última Cruzada y a partir de aquel momento se sintieron intrigados y motivados a investigar qué era aquello tan maravilloso que les había cautivado. Aquello tan maravilloso es uno de los platos fuertes de nuestro viaje y es lo que vamos a visitar hoy.
No nos cuesta nada levantarnos a las 6 de la mañana y una vez desayunados y habiendo preparado nuestros almuerzos, tal como hicimos ayer, ya estamos listos para irnos. En las mochilas llevamos cuatro tonterías que aún nos quedan de ayer, como por ejemplo, las patatas fritas, botellas de agua y alguna pieza de fruta procedente también del desayuno. Para reforzar la impedimenta, Yannick y Lucía pidieron ayer en recepción que les preparasen cajitas de picnic y salimos del hotel a las 7 y cuarto. El aire es una brisa fresca que no durará todo el día, y el color celeste del cielo irá subiendo de tono conforme avance el día, somos los únicos paseantes de la calle que nos lleva a la entrada de Petra.
Para acceder, primero se ha de ir al Centro de Visitantes donde compramos la entrada de un día que vale 21JOD. Hay que decir que hay diferentes precios según la duración de la visita. La de 2 días vale 26 JOD y la de 3 vale 31 JOD, además esta última es prorrogable para más días siempre y cuando tenga las fechas de entrada y salida en el dorso de la entrada. En la taquilla también conseguimos un mapa con los lugares clave de nuestra visita. Me hace gracia ver que a la salida del centro de visitantes hay una tienda de recuerdos y demás que se llama INDIANA JONES.
Al salir seguimos por un sendero que llega a una caseta donde hemos de rellenar unos impresos con nuestros datos personales, nombre, nacionalidad, días de estancia en Petra y poca cosa más, cuando los entregamos también enseñamos la entrada que nos sellan. Ahora ya estamos dentro. Ya podemos decir que estamos en Petra. A mano izquierda del sendero hay una explanada con caballos y beduinos montados en ellos que nos llaman para ofrecernos la entrada a caballo. Estos caballos forman parte de la clínica equina Princesa Alia afiliada al Brooke Hospital for Animal de Londres que tiene por objetivo el cuidado de estos animales a veces maltratados y que enseña a niños y adultos a tratar a los animales en general. Dejamos atrás la explanada y como la única guía que tenemos la llevo yo empiezo a leer y explicar todo lo que vamos encontrando.
Ahora estamos a unos 2,5kms de la ciudad de Petra contando el Siq que tiene una longitud de 1,2 kms y lo primero que se ve son los bloques del Djinn que son tres enormes monumentos erigidos por los nabateos en el siglo I, no se sabe con certeza cuál era su función, podían ser una tumba o un monumento en honor del dios Dushara. Más adelante a la izquierda está la tumba de los Obeliscos y el triclinio de Bab as-Siq. Los obeliscos son cuatro y de forma piramidal y entre ellos hay una figura humana, se cree que la figura y los obeliscos representan a las cinco personas enterradas dentro. Seguimos caminando, delante nuestro una pareja extranjera también va entregada a la lectura de su guía. Chino chano hemos llegado a Bab as-Siq (la puerta del Siq, la entrada) después de atravesar un pequeño puente de piedra que marca la presa y allí nos paramos, toca explicación y todos nos sentamos en el suelo para escuchar lo que dice la guía.
Parece que los primeros pobladores de la zona eran elamitas pero fueron los nabateos los que la dieron nombre y fama a la ciudad perdida. Se enriquecieron gracias a las tasas que hacían pagar a las caravanas que pasaban procedentes de Arabia y que iban a Gaza y Alejandría para, desde allí, cruzar el mar en dirección a Grecia y Roma. Eran verdaderos comerciantes procesando y vendiendo las mercancías a la vez que ofrecían servicios bancarios. En el año 63 a.C. el general romano Pompeyo intentó dominarla pero el rey nabateo Aretas III lo impidió y conservaron su independencia. Después se aliaron con los partos contra los romanos pero les salió mal y tuvieron que pagar altos tributos al imperio. El apogeo de esta ciudad fue durante el reinado de Aretas IV, en la primera mitad del siglo I d.C. en el cual se construyeron presas, cisternas y canales con el objeto de que no faltase agua a la ciudad, también construyeron maravillosos edificios administrativos y tumbas en diferentes estilos arquitectónicos inspirados por las influencias que tenían de los países conocidos y con los que comerciaban: griegos, romanos, egipcios, etc.,. También tenían su propia escritura predecesora del árabe.
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