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Relato de viaje a Washington - Washington, el Distrito de Columbia III

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Enviado por: Ranya (631 lecturas)

Lo primordial para hoy es el Museo del Holocausto.  Allí nos llegamos a las 8 y 30 de la mañana; la entrada es gratuita, pero reparten boletos para el mismo día con un determinado horario para entrar. Conseguimos pases para las 10, o sea que estamos en la primera ‘ola’ de visitantes.  Como el museo esta cerrado todavia, caminamos unos 5 minutos hacia el río, próximo a donde nos sentamos ayer para nuestro picnicito.  Hoy, las flores de cerezos brillan en el sol y vemos gente corriendo, o patinando, antes de salir a trabajar.   Desde la orilla del río, y en vista del Obelisco, podemos ver otro estupendo monumento, el de Thomas Jefferson. Otra estructura neoclásica, con una gran estatua de bronce de Jefferson, tercer presidente de este país, embajador, y educador; uno de los grandes personajes que construyeron esta nación.

Situado en el parque West Potomac, a orillas del recodo del río, el monumento esta  rodeado por los árboles de cerezas.  Su blanco perfil, semicircular y columnizado, transforma la luz en esta parte del río, semejándolo a un tabernáculo de los dioses del Olimpo. Después de varias fotografías, volvemos al museo, entrando por el área asegurada, con detectores de metal, de la puerta principal.Pasamos aqui dos horas, y creo que podríamos haber pasado muchas más, pero también queremos ir al Museo del Aire y el Espacio, y al Museo de Historia Americana durante la tarde. Como homenaje al Holocausto, el museo inspira al visitante a rememorar y enfrentar la brutalidad humana, acercando al presente, los hechos de 70 años atrás.  Creo que la exhibicion reestablece y fortifica la dignidad humana, actuando como prevención de otro genocidio. La fragilidad de la ‘libertad’ se establece claramente, en la muestra de los acontecimientos que desembocan en la Segunda Guerra; así nos dimos cuenta, de que siempre es necesaria la vigilancia, para conservar la democracia.

A través de su exhibición, este museo instruye sobre los peligros del odio sin límites, abarcando en la instrucción, los desafíos monumentales que confrontan la humanidad actual.  Lo que mas me conmovió de la exposición, fue la montaña de zapatos, que ocupan una sala entera, de prisioneros que debieron dejarlos, una vez que entraran a los crematorios; entre todo ese zapaterio, y casi al frente,  me acongoja un rosado  zapatito de bebe.Después de tanto sufrimiento, fotos grises y la lectura de tantas crueldades, me sentí libre y feliz de salir al aire libre.Empezamos nuestra caminata desde la calle Raoul Wallenberg, hacia el Museo del Aire y el Espacio, también adyacente al Mall Nacional.  En uno de sus restaurantes, almorzamos algo ligero, y subimos a las exhibiciones.  Este museo, como la mayoría de las instituciones de la cadena Smithsoniana, es de entrada gratuita, aunque el teatro IMAX y el planetario dentro del edificio, cobran por sus boletos.  Este museo explora las hazañas, éxitos y  desafíos del ser humano en el ámbito  espacial en los Estados Unidos; desde los hermanos Wright en 1903  hasta el actual astronauta, reparando una estación espacial en nuestra galaxia. 

Es un lugar enorme, con áreas para la era dorada de la aviación; la tierra desde el espacio;  una sección de tecnología, explicando el ‘más allá de los límites: la aviación entra en la era computada; el viaje a la luna; etc.  Muchísimas exposiciones y modelos reales de aviación, incluyendo el Espíritu de Saint Louis, que cruzó el Atlántico con el piloto Charles Lindbergh en 1927. La verdad es que el sol radiante y el cielo, de un azul inesperado, nos convocaba desde fuera, por lo tanto, después de una ‘ojeada’ de media hora, salimos a la primavera, llegándonos hasta el jardín botánico, con todo su colorido y frescura, a una larga cuadra del museo del Aire y el Espacio, y frente al Capitolio. El conservatorio y jardín Botánico tiene todo tipo de medio ambientes: desiertos, pantanales, tundra, trópico, etc.  Es un lugar para caminar y conocer más de nuestro mundo y de su flora en las diferentes zonas climatizadas que emulan el ambiente nativo.  ¡Increíble! La ultima parada del día, el museo de Historia Americana, a unas cinco cuadras de aquí.  Allí quiero ver todos los trajes inaugurales de las primeras damas del país, además de importancias en nuestra cultura, como la primera botella de Coca Cola, y artefactos comunes de la cultura popular, como las cámaras de fotos, los primeros plásticos, la primera ambulancia motorizada, y como la invención de Thomas Edison transformó al mundo con una bombilla de luz, además de explorar todo lo referente a ‘la cuna del Jazz’.Antes de llegarnos, hicimos un tour a pie, por uno de los más históricos barrios de Washington, el Capitol Hill, con mansiones distinguidas,  y arquitectura colonial.                       

Hoy por la mañana, visitamos el cementerio de Arlington, un gran parque lleno de tumbas a soldados desconocidos y soldados caidos en la defensa del pais.  La tumba del presidente Kennedy, con su llama encendida perennemente, es muy emotiva y tal vez la tumba mas visitada de todo el cementerio.  El centro de visitantes da una buena guia escrita, para recorrer en corto tiempo, todos los monumentos y tumbas de interes.Una vez fuera del cementerio, tomamos el metro de vuelta a Rosslyn para recoger las maletas del hotel y luego dirigirnos, tambien en el metro,  a la estacion de trenes (Union Station) para embarcarnos hacia la ciudad de Nueva York.  El tren toma  cuatro horas desde Washington a Nueva York, y es una buena forma de ver todo el paisaje, ya que pasaremos por las ciudades de Baltimore, y Philadelphia antes de llegar. Estamos bastante entusiasmados.     

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