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Relato de viaje a Zürich - Zürich, Zug, Ticino, Cham, St. Gallen, St. Moritz, otros: Perfectland o la tierra del nunca errar!

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Usuario  
Enviado por: Fhaidel (7217 lecturas)

Después de sentir la nieve caer entramos al aeropuerto.
- ¡Oh-oh! ¿Dónde estoy?. Esto no se parece en nada al aeropuerto de Kloten que conocí en 2002.

En aquella época estaban haciendo mejoras al aeropuerto. De hecho, hicieron muchas, porque ya todo está cambiado. Me sentí como entrando a una estación espacial tipo películas de ficción. Estructuras de vidrio alrededor. Todo despejado. Suficiente espacio. Unos cuántos pasos y llego al control de pasaporte. No había casi nadie. Y además un trato demasiado amable (totalmente opuesto a mi primera vez, que hasta me mandaron con la policía). Pregunto, pues no veo nada más allá del control:
-Disculpe, dónde se supone que debo recoger mis maletas, porque esto lo veo muy cambiado.
Eso fue en inglés. Y esta vez no tuve complicaciones. Entendieron de una sola vez. Hace 3 años atrás me costó hacerles saber que yo no hablaba Alemán, incluso cuándo lo decía en inglés.
- Bien, señor, siga derecho y al cruzar, baje las escaleras y tome el tren.
Yo me decía: ¿El tren?? Aquí no había tren. Pero bueno...
Ahora estoy frente a unas escaleras automáticas que debo bajar. Aún ando como desorientado. Todo es tan diferente. Al bajar al gran salón con sus paredes de vidrio, detrás de ellas veo la cola de un tren, pero ya se ha ido.
Vuelvo a preguntar a los empleados del aeropuerto (English, of course!):
- Eh.. Disculpe amigo. Ando como perdido. ¿Dónde se supone que debo recoger mis maletas?
- Ok, Señor. Ya no está perdido. Justo aquí espere el tren y al salir de él, allí encontrará sus maletas. ¿Hace cuánto estuvo aquí?
- En 2002.
- Ah, sí. Todo ha cambiado.
- Pero... el tren ya se fue.
- No se preocupe (mira el reloj, y continúa) en 1 minuto tendrá otro.
Y pues sí. Un minuto exacto, sin más ni menos. Así son ellos (los suizos) muy exactos, muy puntuales. No esperaba menos.
Llega el tren controlado por un sistema de automatización (no había chofer). Las puertas de vidrio se abren y así mismo las del tren. Tomo un puesto, y miro a través de las ventanas del vagón. En apenas segundos, se detiene. He llegado.
Al salir, ahí está mi maleta. Y solo unos pasos más, y ahí mis tíos.
Es una gran emoción.

Ahora vamos rumbo a casa, luego de ponerme encima un buen abrigo que me trajo mi tía al recibirme. Vamos a Zug, ciudad capital del cantón del mismo nombre, a unas 2 horas de camino de Zürich en la misma Suiza Central (Alemana). Hace tres años atrás, llegué en verano. Ahora no reconozco casi nada. Todo está completamente blanco y además, sigue nevando. Me comenta mi tío que aún para ellos es algo excepcional este clima para esta fecha. En marzo se supone que ya la nieve debería estar retirándose y debería haber más espacios despejados, pero este año ha sido increíble. Hace muchísimo que esto no sucedía. Yo más que ellos, estamos conversando sorprendidos sobre el clima loco que hace que suiza siga blanca.
Los paisajes son totalmente distintos. Aquella suiza verde y florida ya no está. En su lugar, los techos de las casas tienen varios centímetros de nieve, algunos ríos parecen tener espuma y algunas capas de hielo cristalino que no se deja arrastrar por la corriente.
Me siento como en la tierra de San Nicolás. En la historia de navidad que siempre veía por la tele, pero en Marzo y sin Navidad realmente.
Si vas a Suiza por la primera vez: No vayas en invierno. Es muy linda, pero casi no puedes salir a ninguna parte. Y el clima no es nada amable. En cambio, en el verano el sol cálido y la brisa fresca te harán llegar a sus confines. Pero si regresas, hazlo en invierno. Verás un país distinto. No solo cambia la naturaleza, sino el estilo de vida y sus costumbres.

Hemos llegado a casa y debo primero habituarme a cargar kilos y kilos de ropa encima. Siendo de clima tropical mi vestuario es de eterno verano, así que he de cambiar mi costumbre de llevar franelas, franelillas, Jeans, Shorts y bermudas; por un pesado abrigo, una gruesa chaqueta, un gorro, un par de guantes, una bufanda, además de lo que suelo usar, pero esta vez casi como de ropa interior.
Ya casi de inmediato me vuelvo un niñito. No había tenido tanta nieve junta así de cerca. En Venezuela apenas había visto la nieve del Pico Bolívar (en Mérida) en Los Andes, y para mí lo más frío habían sido los páramos andinos (que también son helados) Pero esto es distinto.

Ya sé... Ustedes que lo han vivido dirán que no es gran cosa. Pero yo les digo que para mi sí lo fue, y de hecho, para ellos también era una gran cosa el clima aún así, como ya referí.
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