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Relato de viaje a Porto - Entre vinos y Ribeiras, Oporto

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Enviado por: LLORENÇ (2190 lecturas)

El Duero guarda un respetuoso silencio al cruzar OPorto. Ni siquiera la simbiosis perfecta cuando sus aguas dulce se mezclan con las del salado Atlántico, proporcionan el más mínimo estruendo.  Es el tributo a una ciudad, que permanece en silencio, en un triste y melancólico silencio, que tan sólo las barcas que cruzan sus aguas repletas de turistas consiguen alterar. El Duero en OPorto, se recorre en unos paseos de poco mas de 60 minutos, admirando sus puentes, sus cinco o seis puentes, y descubrir una cara de la segunda ciudad de Portugal, que  sólo se puede admirar desde las aguas.

Siempre hay vendedores de tickets en ambas riberas dispuestos  a ofrecerte un paseo por el río y unas entradas a unas bodegas, que permanecen abiertas sin necesidad de invitación previa. Acercarse al lugar donde las aguas se mezclan y no saber a ciencia cierta si estas navegando sobre un rio o sobre un océano, observar las gaviotas sobrevolarte, buscando cualquier rastro de comida, y sobre todo navegar en silencio, contemplando los distintos e históricos puentes, es uno de los muchos placeres que ofrece la melancólica OPorto.

  La Ribeira, donde los restaurantes invaden aceras, carreteras, plazas y balcones, ofrece una variedad culinaria, turística y de distintos precios, acompañada de unas vistas increíbles sobre el rio, sobre la Vila Nova  de Gaia, o sobre la luna llena emergiendo imponente por detrás de los cercanos edificios. La vida más ruidosa, la vida más turística, la OPorto más visitada se abre paso entre restaurantes, tabernas y tiendas de recuerdos.

  Si me entretengo a callejear por las calles paralelas a la Ribeira, conoceré una OPorto totalmente distinta al ajetreo y al bullicio de las tabernas. Los edificios de la ciudad, están decorados de un color triste, de un color de abandono, de un color de dejadez. Unas buenas manos de pintura, y algunos albañiles que reparen algunas fachadas, sería el primer trabajo a realizar si quisiéramos devolver a OPorto, todo el esplendor que antaño tuvo.

  Los viejos tranvías de color marrón, te transportan físicamente por varios lugares de la ciudad, y mentalmente te invitan a retroceder en el tiempo y dejarte imaginar que paseas por la OPorto de principios de siglo. La línea de tranvía numero 1, realiza un precioso recorrido, por toda la ribera del rio, desde las cercanías del Fuerte de San Juan Bautista, inicio de la desembocadura,  hasta los pies del edificio de la bolsa, en pleno centro urbano.

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