En Portugal no se sigue la tradición de las doce uvas en Nochevieja; se sustituyen por pasas. En la Praça do Comercio de Lisboa, a orillas del Tajo, celebramos el cambio de año contemplando fuegos artificiales.
Y el primer día del nuevo año, partimos hacia Coimbra, una antigua ciudad universitaria dividida en dos por el río Mondego. En la Universidad, fundada en 1290, y una de las más antiguas de Europa, se respira historia. Puede visitarse la impresionante Biblioteca Joanina, una joya con 120.000 volúmenes.
Las casas de la parte Alta de Coimbra están escalonadas a orillas del río. Es una ciudad de calles estrechas y empedradas, de aire melancólico y romántico. Sus casas blancas con tejadillos de tejas rojas, recuerdan a la bonita OPorto.
Disfrutamos de la gastronomía en sus tascas: bacalao, polvo (pulpo), lulas (calamares), y escuchamos fados en una antigua capilla. Otro día visitamos la cercana Alcobaça y su Monasterio, Patrimonio de la Humanidad. Volvimos con buen sabor de la escapada a Portugal, y fue una buena manera de empezar el año, viajando, y entre amigos. © Copyright 2010 Nuria Millet Gallego

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