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Relato de viaje a Cagliari - Rutas por Cerdeña

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CERDEÑA 

La isla de Cerdeña, Sardegna en italiano, Sardinnya en sardo, es la segunda isla más grande del Mediterráneo después de Sicilia. Se encuentra a 200 Km. al sudoeste de Italia y es mucho más que un apéndice suyo. Está situada a 12 Km. al sur de la isla de Córcega, quedando separada de ésta por el estrecho de Bonifacio. Su extensión es de 24.089 Km2 con una población de 1.650.000 habitantes. La isla consta de cinco regiones: Gallura, Sassarenese, Nuoresse, Oristanese y Cagliaritano, y cuatro provincias Cagliari, Nuoro, Oristano y Sassari. Con un relieve montañoso, su pico más alto es el Gennargentu de 1834 m. donde destacan las gargantas de Gorropu. Es la cuna de una intrigante subcultura italiana, es el escenario de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo. Sin duda, esta isla italiana es un lugar para los aventureros que disfrutan conociendo nuevas y extrañas culturas. Amantes de las tradiciones, los amables y hospitalarios cerdeños continúan hablando en su propio idioma y, en las festividades más importantes acostumbran a vestirse con sus magníficos trajes tradicionales. 

Cerdeña posee esplendor natural unido a un pasado histórico rico y complejo. Sus orígenes geológicos poseen una antigüedad anterior a la del mismo continente europeo. Cerdeña es por tanto, una de las tierras más antiguas de Europa. Si bien la gran parte del territorio de Cerdeña no es de origen calcáreo la extraordinaria intensidad de los fenómenos cársticos que se desarrollan en este tipo de terreno han dado vida a alrededor de 1500 grutas esparcidas en todo su territorio. La proliferación de grandes rocas de granito blanco, pórfido rojo y basalto volcánico, nos hablan de una ascendencia que se remonta al Terciario y que, con la ayuda de la erosión, ha modelado un verdadero jardín de cíclopes. Las rocas surgen por doquier, contra el cielo perennemente añil, se yerguen sobre la superficie transparente del mar, estallan en miles de formas y matices en las laderas de las montañas o en las llanuras abrasadas por el sol. Pero, entre tanta austera explosión, a modo de verdaderos oasis, se encuentran la dulzura de los viñedos, olivares y campos dorados de trigo; puñados de ovejas diseminados en los montes y lugares umbrosos; remansos de agua fresca, arroyos y cascadas que se precipitan entre las rocas ribeteadas de fragante menta y laureles en flor; innumerables playas y ensenadas de arena blanca sombreadas por arcaicos ginepros, pinos y retamas de flor amarilla y perfumada, ante un mar de cobalto líquido. Sesenta diversas especies de orquídeas florecen en Cerdeña. El paisaje es accidentado y las especies animales que aún permanecen destacan por su peculiaridad, como los burros albinos y los buitres leonados. 

Descubierta en el período paleolítico, aunque permanentemente deshabitada por el hombre hasta mucho más tarde, en el neolítico, alrededor del 6.000 a.C. Los primeros colonizadores de Gallura y del norte de la isla provinieron, con gran probabilidad, de la península itálica, particularmente de Etruria. Los pobladores de la zona central llegaron, al parecer, de la península ibérica a través de las islas Baleares. Quienes asentaron sus colonias alrededor del golfo de Cagliari eran con toda probabilidad, africanos. Por lo tanto, se puede decir sin temor a equivocarse que en Cerdeña no hubo nunca un solo pueblo, sino una gran variedad de ellos. La cultura que caracteriza la prehistoria de la isla, llamada Ozieri o de San Miguel, llega en el 2700 a.C. entonces sólo se cultivaba, cazaba y pescaba para subsistir; la gente fabricaba utensilios de piedra y producía vasijas de uso ritual. Los pueblos se establecían cerca del agua y surgía el desarrollo de las necrópolis excavadas en la roca, las casas de hadas. Eran tiempos de magia y religión. Durante toda su historia Cerdeña ha estado en manos de muchos pueblos diferentes por lo que contiene un importante patrimonio artístico. En la Edad de Cobre (2700-1800 a.C.) Cerdeña conoce nuevas civilizaciones, fue colonizada por griegos, y con la afirmación de la Edad de los Metales, la era de los nuraghis, notables ejemplos de ingeniería militar, los sardos mantienen contactos comerciales con los fenicios, que se establecen en el siglo VIII a.C. fundan puertos y colonias en las costas. Dos siglos más tarde es conquistada por los cartagineses, de las ciudades púnicas se conservan murallas y edificios termales. Desde el 227 a.C. la isla vive frecuentes revueltas contra los romanos que, con su conquista, se aseguran el dominio del Mediterráneo hasta el siglo VI. Después de un breve dominio vándalo en el 534 se inicia el período bizantino que dejó ejemplos significativos de su cultura, religión y arte. A partir del siglo VIII, el control árabe transforma la isla: nace el modelo de organización política en reinos autónomos. En el 1100, pisanos y genoveses irrumpen en escena y la producción cultural tiene impronta itálica. En 1297 se concede el Reino de Cerdeña y Córcega a la Confederación Catalano-aragonesa que, en pocos años, ocupa los territorios pisanos. Se suceden batallas hasta que en 1410, el territorio pasa a la corona de Aragón. Pero durante la guerra de sucesión española queda en dominio de los austriacos. De 1720 a 1847 es el periodo piamontés. En 1848 comienzan las guerras de independencia que llevarán a la unidad de Italia. Desde 1861, Cerdeña pertenece al estado italiano, actualmente es una de sus regiones autónomas. A pesar de estas invasiones los nativos de la isla, conocidos como sardi (sardos), han sabido conservar su identidad y características autóctonas, permaneciendo siempre como un peculiar pueblo insular. En el pasado, los sardos llegaron a estar unidos en su lengua y costumbres, aunque divididos políticamente en pequeños estados tribales. A veces se aliaban entre sí; en otras ocasiones se podían declarar la guerra. En Cerdeña no se habla un dialecto, sino una verdadera lengua, el sardo. 

Las principales actividades económicas del territorio son el sector terciario, la ganadería y la agricultura, sobre todo cítricos y productos de la huerta. Aunque también aportan ingresos la pesca y la industria, sobre todo la química porque la isla cuenta con importantes yacimientos de zinc y plomo. La artesanía se deja ver por toda la isla, a sus importantes cerámicas les acompaña las tallas de madera, la cestería y los tejidos elaborados al estilo tradicional en grandes telares. 

Sigue leyendo :

Población del noroeste de Cerdeña
Il Duomo
El Mar Mediterráneo
Santissima Trinità di Saccargia.
Cabo Caccia
Grotta di Nettuno
Detalle de la fachada de Il Duomo
Chiesa di San Gavino
Puerto de Alguer
Calle de Cagliari
Participantes de la Sa Sartiglia
Muchachas de Oristano
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