El Palacio de
Santa María del Naranco fue construido en el reinado de Ramiro I, originalmente como residencia real, palacio de caza y lugar de descanso. Poco después fue convertido en iglesia. La sencilla decoración esta basada en el sogueado en fustes y capiteles, junto con treinta y dos medallones ubicados en las enjutas de sus arcos, aves, cuadrúpedos, caballos y caballeros en actitud de combate. El edificio es realmente magnífico.
A escasos cien metros se encuentra
San Miguel de Lillo , menos vistoso y en peores condiciones de conservación ya que debido a las malas condiciones del terreno se hundió en el siglo XIII.;dado su estado de conservación, este monumento ha sido incluido en la Lista roja de patrimonio en peligro. En su fachada destacan las ventanas con unas originales celosías talladas en piedra. Un excelente broche final para nuestro….”Conocer paseando..
Oviedo”