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Relato de viaje a Albarracín - ALBARRACIN Y ALREDEDORES, EL RODENO

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Enviado por: mendi (2678 lecturas)

Teruel, por supuesto que existe, pero hay que encontrarlo. Para llegar hasta este interesante lugar, si se viene por la vertiente mediterránea hay que hacerlo desde Teruel capital y si se llega desde el centro peninsular por Cuenca o Guadalajara. Este enclave recibe el nombre de la sierra y comarca de Alabarracín de la que a su vez es ciudad cabecera. En Albarracín han existido asentamientos durante todas las etapas Históricas, pero si hay una que adquiera más entidad que las otras es cuando se convierte en el reino taifa de (año 1010-1011) Banu Razín, del que se deriva su actual nombre. Posteriormente se convertirá en un señorío cristiano independiente bajo la amilia de los Azagra (1170-1285), quienes otorgaron a la ciudad los fueros, de la que posteriormente surgiría la comunidad de Albarracín, la que todavía pervive. La plaza de Albarracín siempre fue codiciada por los reinos de Castilla y Aragón, hecho que ha marcado el agitado pasado de esta monumental y fantástica ciudad turolense. Historia Se llegue por donde se llegue, la sorpresa surgirá ante nuestros hojos al girar en la última curva del camino que nos situe frente a la impresionante mole de roca esculpida por los meandros del rio Guadalaviar. Albarracín es una ciudad fronteriza que vigila el paso que el rio perforó entre las rocas de los montes Universales.

Callejeando por Albarracín nos sorprenderá el color rojizo del encalado de las paredes de sus casas. Este color se debe a las partículas de hierro que se mezclan con el yeso utilizado, que al oxidarse dan a Albarracín este colorido peculiar. El nucleo urbano de Albarracín, serpentea sobre la roca ascendiendo hacia el castillo que lo corona. El eje sobre el que se organiza el pueblo es la plaza mayor, en torno a esta se encuentran la mayoría de los servicios que encontraeremos en Albarracín, tiendas, bancos, panaderías, bares y restaurantes, algunos, un poco escondidos en las estrechas callejuelas que parten de este recinto. Albarracín es un pueblo que tras vivir épocas más espledorosas, ahora se esfuerza por convertirse en un referente del turismo interior.

Todo esto se refleja en el continuo proceso de rehabilitación al que se ha sometido a Albarracín. La escuela taller que se ubica en la villa es la clave que nos permite entender este proceso. Si decidimos visitar Albarracín, lo correcto sería acudir a la oficina de turismo, que encontraremos en una de las primeras rampas que desde la carretera nos llevan a la plaza mayor. Se organizan visitas guiadas donde se dan a conocer todos los secretos que esconden los muros de esta ciudad Turolense

El Ródeno, un itinerario que merece la pena. La sierra de Albarracín está plagada de posibles rutas por las que disfrutar del paisaje y la naturaleza, pero la del Ródeno es quizá la que un mayor interés pueda despertar. Se trata de una garganta que el arroyo del Cabrerizo ha excavado sobre rocas de Ródeno (roca de color rojizo) cubierta por un frondoso pinar resinero. Se situa a pocos kilómetros de Albarracín, lo que nos permitiría iniciar el itinerario a pie desde el mismo pueblo, más concretamente desde el barrio del Arrabal o zona exterior del casco histórico. Siguiendo las indicaciones, abandonando la carretera local de Bezas.

Nos adentraremos en la pista que nos dirigirá hasta el Ródeno. Santuario de la pintura rupestre Levantina. Si no se quiere andar mucho se puede utilizar el automovil. Cogiendo la carretera que lleva a Bezas, llegaremos a un punto en el que encotraremos unas casetas de piedra(losilla baja) y desde aquí, andando nos adentramos en el pinar siguiendo las marcas del sendero, llegaremos al mirador desde el que se observa el Ródeno en su explendor. La foto de abajo esta sacada allí. Desde este mismo punto podemos bajar a visitar las primeras pinturas rupestres, las del Cabrerizo.
Pinturas rupestres. El Ródeno es uno de los santuarios más importantes de pintura levantina de la península. Las pinturas que guardan los diferentes abrigos naturales del Ródeno, se encuentran entre las más espectaculares que se conocen. Gracias a que se hallan protegidas por sendas verjas, por que sino algún energúmeno ya habría dibujado o escrito algo encima de ellas. Las paredes próximas a los abrigos parecen las puertas de los váteres de alguna estación, ejemplo(YO ESTUVE AQUÍ) El abrigo del Cabrerizo guarda dos grabados, sobre la roca en pequeñas dimensiones, se pueden ver con mucho esfuerzo las siluetas de un ciervo y un caballo. En el panel informativo se dice que el ciervo se situa a 2,5 cm. del suelo cuando en realidad está a 2,5 metros. Más de uno se ha vuelto loco buscándolo a nivel de suelo. Sin no tenéis demasiado interés por la pintura rupestre no merece la pena hacer este tramo, eso si, el paisaje alucinante.

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