ALEMANIA BERLIN (segunda parte)
No me atrevería a presumir de originalidad, porque mis gustos, estoy seguro, coinciden con la mayoría de los miles de visitantes que desde primera hora invaden el Museo Pergamon, situado en la Isla de los Museos de Berlín (Patrimonio de la Humanidad). Así que las 5 piezas que les comentaré y que más me llamaron la atención, son obviamente las preferidas y valoradas por público y expertos. Sé que extenderme en la descripción de estas obras puede para algunos resultar algo farragoso por ya sabido, pero no puedo menos que expresar, compartir mi entusiasmo y resaltar estas piezas únicas, que son una muestra excelente del grado de perfección a que llegaron las civilizaciones que nos han precedido y que además han llegado hasta nosotros en un increíble buen estado de conservación. En realidad el Pergamon Museum aúna tres museos diferentes, ocupando tres alas distintas: La colección de Antigüedades, el Museo de Arte Islámico y el Museo del Oriente Próximo.
Empecemos por el Mihrab de la Mezquita de Beyhekim, Siglo XIII, que ocupa un lugar preferente en la parte destinada al Arte Islámico. Aunque el Mihrab en las Mezquitas normalmente indica la dirección a la Meca, parece que esta extraordinaria obra de arte formaba parte de una Iglesia Cristiana y es por ello, una excelente muestra del grado de asimilación del arte árabe-islámico. Está ornado con inscripciones del Antiguo Testamento.
Una de las dos piezas “Maestras” del Museo está en esta sección arábico-islámica. Se trata de la Fachada del portal de una residencia del califa amante de la poesía al-Walid II, que se descubrió en 1903 en Mshatta al Sur de Amman (Jordania) y que se sitúa entre los años 661 y 750.
Tiene la extraordinaria longitud de 45 metros, cuajados de laboriosos y bellos trabajos esculpidos en la piedra, más propios de una delicada labor femenina de encaje y puntilla . Principalmente se trata de ornamentos vegetales como una parra y racimos de uva que abrazan las columnas. Pero también se distinguen entre otros, liebres, zorros y pavos reales. Además, tiene referencias al arte Bizantino con dos leones abrevando.
Otra de las sorprendentes obras exhibidas, es el extraordinario Salón de Aleppo con su revestimiento mural de madera de 35 metros de largo por 2,5 de alto, procedente de Siria y que data del 1600. Se trata de los paneles de la Sala de visitas de un rico comerciante cristiano exquisitamente decorado con salmos del Antiguo Testamento acompañados de hojas, brotes vegetales y motivos geométricos salpicados de medallones con personajes, entre ellos unas pinturas de la Sagrada Familia y una detallista y sorprendente cena de Jesucristo con sólo 8 apóstoles, por lo que en mi ignorancia de su significado, dudo se trate de la representación de la “última cena”.
Dejamos atrás, con las retinas repletas de detalles de las miniaturas Persas e Indias de otra sala y pasamos de sopetón de lo más pequeño a lo más colosal, la reconstrucción de la Puerta de Ishtar y la calle de las procesiones de Babilonia, pertenecientes a la época de Nabucodonosor II (siglo VI antes de Cristo) que junto a otras reconstrucciones y 100.000 otros objetos, nos muestran en la sección de Oriente Próximo, 6000 años de la historia de Mesopotania, Siria y Anatolia. Sorpresivamente y como excepción en todo el Museo, no permiten aquí las fotografías.
Sigue leyendo :

| HERRAMIENTAS para viajeros y bloggers |
RSS todas las novedades |
NEWSLETTER novedades en tu correo |
DVIAG nuestra revista digital |
GUÍAS nuestras guías |
BLOG Viajeros Mirayvuela |