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Relatos de viaje a Osaka. Infórmate para tus vacaciones en Osaka

Todos los relatos de nuestros usuarios para preparar tu viaje a Osaka. Si estás pensando irte de vacaciones a Osaka, encuentra la experiencia de nuestros viajeros, y comparte la tuya. Nuestro objetivo es que para ti, viajar a Osaka sea más interesante y barato.
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Enviado por: Berbe (328 lecturas)

En Osaka nos vimos el castillo por fuera. Es mucho mas grande de lo que nos parecia en un principio, aunque eso explica porque se ve aunque estes alejado. Por dentro esta reconstruido y convertido en un museo por lo que no es recomendado que gastes tiempo y dinero en entrar. como vereis los castillos ahi son diferentes a los castillos en España o en el resto de europa.si bien tambien se utilizan como fortalezas. coincidió que el dia que fuimos a Osaka habia un concierto donde el castillo y habia un monton de japoneses jovenes por ahi, Osaka se veia una ciudad mas diferentes que el resto que habiamos visto en Japon.
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Enviado por: TUSO (2769 lecturas)

No me lo quito de la cabeza. Pasan los días y siguen repitiéndose las imágenes… La verdad es que tanto avión y movimiento marea. Pero es que Japón es… distinto. Viniendo de Irán es… otro mundo. Llegar al aeropuerto y ver todo tan limpio. Tan bien dispuesto. Colas que la gente respeta. Personal que sonríe cuando te pide algo. Claridad, orden… ¡parecía estar soñando!
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Enviado por: Rodríguez (2570 lecturas)

A unos 45 minutos de Kyoto en shinkansen se encuentra la población de Himeji, cuya principal atracción es su castillo.  Desde la estación de tren es posible alquilar bicis gratis para ir hasta el castillo. Son unos 10 minutos en bici. Siguiendo con las comparaciones cinematográficas de algunos relatos de este viaje, creo que el castillo de Himenji me recordó un poco a la casa de El viaje de Chijiro, con sus tejados puntiagudos y su torre inalcanzable donde solo faltaba la bruja Obaiba.
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Enviado por: ak (883 lecturas)

Algunos denominan así a esta práctica porque son los peces los que se “comen” a uno y no a la inversa. En realidad esta terapia ha sido importada por Japón desde Alemania o Turquía. Y los protagonistas reciben el nombre científico de Garra rufa.
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Enviado por: lili-chan (943 lecturas)

En Octubre de 2007 empecé a estudiar japonés, de eso hace ya casi 2 años...
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Enviado por: Sandro (8643 lecturas)

Autor: Sandro Alarcón. Website: www.abiertoporvacaciones.com. Fechas: 7 a 27 Julio 2008.
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Enviado por: redacciongm (2909 lecturas)

DIARIO de EVA , 17 años
El viaje a Japón lo realizamos con la compañía aérea japonesa, JAL (Japan Airlines), con lo que el viaje sale más económico. Además, los aviones japoneses resultan ser mucho más avanzados tecnológicamente que los europeos que conocemos (y no podía ser menos, ya que Japón es la cumbre de la tecnología): en el cabezal del asiento delantero se encuentran unas pantallas personales en las que se pueden ver películas de estreno en varios idiomas y subtítulos, así como varios juegos tipo tetrix o los marcianitos; un canal en el que se ve todo el tiempo la perspectiva del piloto; las instrucciones de seguridad el avión... e incluso unos cursillos rápidos de japonés básico. Esta pantalla individualizada se maneja mediante un mando que por un lado es una mezcla de mando de televisión y de Play Station y por el otro lado es un teléfono para que puedas realizar cualquier llamada, previo pago con la tarjeta de crédito introduciéndola en una ranura del mando.
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Enviado por: ak (637 lecturas)

Esta era nuestra primera parada en Japón. El vuelo había sido largo y estábamos un tanto agotados. Lo primero era arreglar el tema del Japan Rail Pass, tenían que validarlo para 21 días, la JR es la mayor red de ferrocarriles del país y una de las mejores formas de viajar por él.
Era la hora de comer, perfecto! sólo era cuestión de llegar al hotel,
dejar los bártulos, darnos una ducha y salir a dar un primer bocado a la variedad gastronómica del país.
Era ya finales de agosto pero el calor que hacía era insoportable, el índice de humedad era alto y la sensación era sofocante. Tardamos algo en encontrar nuestro hotel. Estaban rehabilitando la fachada y se nos pasó por alto unas cuantas veces, anécdotas del viaje, supongo.
Una vez en la calle fuimos a parar a un restaurante que tenía en su mostrador una gran variedad de platos, como acabábamos de aterrizar y estábamos algo hambrientos no quisimos arriesgar, los cuatro tomamos yakisoba, un plato típico a base de fideos con carne y verduras. Deliciosos!! Nuestro primer restaurante había sido un acierto y ya nos mostró algunos rasgos del país que se irían repitiendo a lo largo de todo nuestro recorrido. Nada más llegar, te ofrecen agua fresca, siempre es gratuita y si no quieres consumir ninguna otra bebida con la comida no hay ningún problema. Los camareros son de los más cordiales y con un poquito de esfuerzo por ambas partes nos entendimos a la perfección. Ahh.. y al finalizar la comida te ofrecen unas toallitas húmedas para que te limpies las manos; las sacan de unas máquinas esterilizadoras. Todo muy higiénico. Es un país que sorprende por lo limpio que está a pesar de la cantidad de gente en movimiento por todas partes y de no ver papeleras.
Después de comer decidimos ir a descansar un poco al hotel, además de que para nosotros era ya medianoche, el calor era sofocante.
A eso de media tarde, decidimos sumergirnos en el bullicio del centro. Dotombori, en el centro de Osaka, es como una galería comercial enorme, son calles cubiertas llenas de comercios y de pachinkos, el sonido de estos lugares y sus luces hace que no te resulten indiferentes.
Las salas de pachinko están siempre llenas de jugadores que quieren obtener las máximas bolitas posibles, nunca se obtiene dinero, bueno, al menos, de forma directa. Justo al lado de estas salas existen unos comercios donde te cambian esas bolitas o por dinero o por regalos.
Cenamos en el centro en uno de esos kaitensushi (bufetes giratorios) creo que no habíamos comido tanto sushi y, sin pagar una burrada, en la vida.
Llegamos al hotel extenuados pero con unas ganas tremendas de conocer el país, preparamos el planning del día siguiente.
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Enviado por: Roberto (1726 lecturas)

Esta era nuestra primera parada en Japón. El vuelo había sido largo y estábamos un tanto agotados. Lo primero era arreglar el tema del Japan Rail Pass, tenían que validarlo para 21 días, la JR es la mayor red de ferrocarriles del país y una de las mejores formas de viajar por él.
Era la hora de comer, perfecto! sólo era cuestión de llegar al hotel,
dejar los bártulos, darnos una ducha y salir a dar un primer bocado a la variedad gastronómica del país.
Era ya finales de agosto pero el calor que hacía era insoportable, el índice de humedad era alto y la sensación era sofocante. Tardamos algo en encontrar nuestro hotel. Estaban rehabilitando la fachada y se nos pasó por alto unas cuantas veces, anécdotas del viaje, supongo.
Una vez en la calle fuimos a parar a un restaurante que tenía en su mostrador una gran variedad de platos, como acabábamos de aterrizar y estábamos algo hambrientos no quisimos arriesgar, los cuatro tomamos yakisoba, un plato típico a base de fideos con carne y verduras. Deliciosos!! Nuestro primer restaurante había sido un acierto y ya nos mostró algunos rasgos del país que se irían repitiendo a lo largo de todo nuestro recorrido. Nada más llegar, te ofrecen agua fresca, siempre es gratuita y si no quieres consumir ninguna otra bebida con la comida no hay ningún problema. Los camareros son de los más cordiales y con un poquito de esfuerzo por ambas partes nos entendimos a la perfección. Ahh.. y al finalizar la comida te ofrecen unas toallitas húmedas para que te limpies las manos; las sacan de unas máquinas esterilizadoras. Todo muy higiénico. Es un país que sorprende por lo limpio que está a pesar de la cantidad de gente en movimiento por todas partes y de no ver papeleras.
Después de comer decidimos ir a descansar un poco al hotel, además de que para nosotros era ya medianoche, el calor era sofocante.
A eso de media tarde, decidimos sumergirnos en el bullicio del centro. Dotombori, en el centro de Osaka, es como una galería comercial enorme, son calles cubiertas llenas de comercios y de pachinkos, el sonido de estos lugares y sus luces hace que no te resulten indiferentes.
Las salas de pachinko están siempre llenas de jugadores que quieren obtener las máximas bolitas posibles, nunca se obtiene dinero, bueno, al menos, de forma directa. Justo al lado de estas salas existen unos comercios donde te cambian esas bolitas o por dinero o por regalos.
Cenamos en el centro en uno de esos kaitensushi (bufetes giratorios) creo que no habíamos comido tanto sushi y, sin pagar una burrada, en la vida.
Llegamos al hotel extenuados pero con unas ganas tremendas de conocer el país, preparamos el planning del día siguiente.
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Usuario  
Enviado por: poluk (2922 lecturas)

He aquí las aventuras y desventuras de un intrépido campeador, inmerso en un océano de aventuras y desventuras de cuyo nombre no me quiero acordar.
Todo transcurre en el desenlace de una parodia romántica, la cual me llevo a conocer la deslumbrante y asombrosa cultura nipona.
Sus religiones, sus tradiciones, sus creencias, sus costumbres en un viaje guiado con el mejor guía que pude tener una chica nipona, Kuniko Takahashi, sin ella no hubiera llegado ni a la vuelta de la esquina.
Japón es estrecho, alargado y esta formada por 3 Islas que forman el archipiélago de Japón, que esta superpoblado alrededor de 140 millones viven allí.
Yo estuve en la del centro, donde se encuentran Tokio, Kyoto, Nara, Osaka y Nikko, las cuales visité.
La gente japonesa es por general muy amable hacia el extranjero, tanto que a uno le puede resultar incomodo. Yo en el avión fui súbitamente agasajado por un japonés que con un gesto extrañado miro hacia mí y sin tener ni papa de idea de ingles, ni yo de japonés, se saco un par de sellos con las fotos de los príncipes de Japón y me lo regalo, al mismo tiempo que hacia mil reverencias y sonreía. Esto mismo me pasó en el metro de Tokio, cuando yo iba agarrado a la barra y una mujer mayor me balanceó delante de mis narices una bolsa llena de dulces de arroz, mi primera impresión es que me debía haber confundido con una especie de hámster, pero una vez pregunte a mi traductora me dijo que no, que era un regalo.
A los japoneses les gusta mucho obsequiar a los extranjeros. Para ellos son raros y diferentes, en cierta manera les atraen, y por eso ellos a nosotros.
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