Estás en:» Inicio » Relatos de viaje » Asia » China » Pekín » Pingyao, la joya oculta

Relato de viaje a Pekín - Pingyao, la joya oculta

Descubre la experiencia de nuestros usuarios en su viaje a Pekín. Si estás pensando irte de vacaciones a Pekín, encuentra la experiencia de nuestros viajeros, y comparte la tuya. Nuestro objetivo es que para ti, viajar a Pekín sea más interesante y barato.
Votación:[1] [2] [3] [4] [5]

Accede para valorar

:-( sin votos
Usuario  
Enviado por: Aunmaslejos (3098 lecturas)

Viaje nocturno Beijing-Pingyao

Realizaríamos el trayecto en 11 horas, 11 horas de infierno. No habíamos conseguido una litera y la taquillera nos vendió billetes en butaca dura con número de vagón y asiento; descubriríamos así la China más auténtica, la de los cientos de millones de chinos pobres.

En un principio el viaje fue civilizado, pero a medida que parábamos nuestro vagón, el número 11, se iba llenando de gente. Todos los asientos estaban ocupados por lo que los nuevos pasajeros ocupaban los pasillos, o bien sentados o de cuclillas, incluso tumbados, la gente fumaba y comía sopa de noodles en cualquier sitio, poco importaba. A medida que pasaba el tiempo y aquello se iba llenando más y más, a las madres no les daba tiempo a llegar al baño, una verdadera odisea todo sea dicho, y los niños no tenían más remedio que hacer pis donde les pillara. El aire acondicionado o bien nos congelaba durante media hora o bien se paraba otras dos, teniendo en cuenta que sólo unas pocas ventanas podían abrirse los olores humanos de distinta índole se iban acumulando.

Jorge y Rafa se fueron de excursión a segunda clase, la mayoría de las literas estaban vacías pero el intento de cambiarnos de vagón fue en vano, las revisoras insistían en que no quedaban plazas, se supone que sino habríamos podido cambiarnos pagando la diferencia de tarifa. Lo mejor era pasar el menor tiempo posible en nuestro vagón y así fue como nos instalamos en el vagón restaurante, que separaba el nuestro de la segunda clase; pasamos horas bebiendo cervezas y charlando, nos tomamos la situación con mucho humor. Teresa y yo fuimos las primeras en regresar a nuestro sitio, en cuanto nos levantamos unas revisoras comenzaron a gritar, como no entendíamos nada supusimos que nos exigían pagar las consumiciones, a pesar de que Jorge y Rafa se quedaban, dejamos el dinero e intentamos por segunda vez ir a nuestro vagón, de nuevo la misma reacción, entonces insistimos en continuar y una de ellas nos pidió los billetes, al verlos pareció que había visto un extraterrestre y en inglés decía "no possible, no possible", ¿cómo era posible que tuviésemos billetes de tercera y compartiésemos la desdicha de los menos pudientes?, sin dejar de mover la cabeza en señal de desaprobación nos abrió la puerta y nos echó a la jungla. Ahora eran nuestros ojos los que no daban crédito a lo que veían, la población en ese lado del tren se había multiplicado al menos por dos, en el habitáculo de la puerta se encajonaban cinco o seis personas y la jauría humana no dejaba huecos donde poner los pies. Avanzamos como pudimos hasta nuestros asientos y, sintiéndolo de verdad, hicimos que las cuatro personas que ocupaban nuestros asientos se levantaran.

Y Rafa describió en su diario la situación: "Jorge y yo volveríamos algo después que Silvia y Teresa (que aguantó el chaparrón de inmundicia con un estoicismo épico). Al pasar la puerta de nuestro vagón nos cerraron con llave, era increíble, estábamos hacinados como cerdos, nos dio una risa medio nerviosa, no nos creíamos lo que estábamos viendo, la gente ocupaba los pasillos y algunas personas estaban sobre otras, además había un fuerte olor a orina, pese al shock decidimos que eso había que grabarlo. Finalmente llegamos saltando sobre la gente hasta nuestros sitios, yo fui parte de lo que quedaba de trayecto sentado en el suelo, con cucarachas correteando a mi alrededor, hubo un chino que directamente se tumbo debajo de los asientos asomando únicamente su cabeza al pasillo. Algo tercermundista."

Sigue leyendo :

Pingyao, la joya oculta
Pingyao, la joya oculta
Pingyao, la joya oculta
Pingyao, la joya oculta
Pingyao, la joya oculta
Pingyao, la joya oculta
Pingyao, la joya oculta
Pingyao, la joya oculta
Pingyao, la joya oculta
Pingyao, la joya oculta
Pon este relato en tu página web:
Enviar a un amigo Enviar a un amigo | Imprimir Imprimir | ContactarContactar con el autor | Facebook Delicious Fresqui Google Menéame myspace Tecnorati Yahoo

¿Has estado aquí? Escribe un relato sobre tu viaje.

Escribe un comentario

Para poder escribir un comentario tienes que estar identificado ¡entra!

Viajar por PekínViajes a Pekín

HERRAMIENTAS
para viajeros y bloggers
RSS
todas las novedades
NEWSLETTER
novedades en tu correo
DVIAG
nuestra revista digital
GUÍAS
nuestras guías
BLOG
Viajeros Mirayvuela