Estás en:» Inicio » Relatos de viaje » Asia » China » Lhasa » EL FERROCARRIL BEIJING-LHASA

Relato de viaje a Lhasa - EL FERROCARRIL BEIJING-LHASA

Descubre la experiencia de nuestros usuarios en su viaje a Lhasa. Si estás pensando irte de vacaciones a Lhasa, encuentra la experiencia de nuestros viajeros, y comparte la tuya. Nuestro objetivo es que para ti, viajar a Lhasa sea más interesante y barato.
Votación:[1] [2] [3] [4] [5]

Accede para valorar

5 / 5 (3 votos)
Usuario  
Enviado por: Nuria Trotamundos (1849 lecturas)

Este viaje empezó hace muchos años, cuando vi por primera vez la fotografía del Palacio del Potala en Lhasa. Desde el primer momento supe que deseaba estar allí. Que deseaba subir aquellas escaleras y penetrar en el recinto sagrado, y respirar siglos de tradición budista. Y llegó el momento.

Compramos el billete por internet a través de una agencia china, que nos tramitó los permisos de entrada al Tibet. A finales de septiembre, la misma tarde que llegamos cogimos el tren Beijing-Lhasa (lo llaman Qinghai-Tibet), de quince vagones. Nos tocó el vagón 12 y cada vez que íbamos al vagón restaurante teníamos que recorrer cuatro vagones. El ambiente en el tren era digno de verse, casi ningún extranjero, muchos chinos, y en la parada de Xining subieron un montón de monjes tibetanos con la túnica granate y mujeres con trenzas y la vestimenta típica tibetana. Una de ellas, una anciana con sombrero y trencitas, se quedó en nuestro compartimento. Era la madre de un monje que viajaba en tercera clase, y de vez en cuando venía a verla y preguntarle si necesitaba algo. Se notaba que la trataba con cariño y respeto.

Nuestro compartimento era de seis literas y nos tocaron las de en medio, que son más prácticas si quieres hacer una siestecita de día. El trayecto fue de más de 4000km. que tardamos 45 horas en recorrer. Los chinos se pasaron el viaje tomando té, y comiendo pipas y noodles, los fideos chinos precocinados a los que añadían agua hirviendo. Javier y yo leímos, escribimos y jugamos a cartas, que por cierto provocaron la curiosidad de los chinos durante todo el viaje. Y sobre todo miramos, hacia fuera y hacia dentro.

La línea sólo tenía cinco años, según nos dijeron, antes no llegaba hasta Lhasa. Podría decirse que es un Transtibetano. El paisaje era precioso, un anticipo de lo que íbamos a ver. Atravesamos la meseta tibetana, colinas áridas, altas montañas con los picos nevados, y a sus pies se extendían praderas verdes con lagunas y rebaños de yaks de pelo negro. Vimos grupos de casas aisladas y algunas tiendas nómadas lejanas con banderolas de oración de colores. La temperatura exterior osciló entre 3º y 10º. El tren tenía tomas de oxigeno que se disparaban de vez en cuando por la altitud. El puerto más alto que pasamos fue a 5072m, 200m. más alto que el ferrocarril peruano de los Andes. Estábamos en el techo del mundo.  © Copyright 2010 Nuria Millet Gallego

TREN PEKIN-TIBET
TREN PEKIN-TIBET 2
TREN PEKIN-TIBET 3
TREN PEKIN-TIBET 4
TREN PEKIN-TIBET 5
TREN PEKIN-TIBET 6
Pon este relato en tu página web:
Enviar a un amigo Enviar a un amigo | Imprimir Imprimir | ContactarContactar con el autor | Facebook Delicious Fresqui Google Menéame myspace Tecnorati Yahoo

¿Has estado aquí? Escribe un relato sobre tu viaje.

Comentarios

  • Avatar de Rodríguez miércoles, 03 de noviembre de 2010 Rodríguez dice:

    Nuria, que bueno leerte y tenerte de vuelta!! Tengo que coger ese tren algún día...Un abrazo.

Escribe un comentario

Para poder escribir un comentario tienes que estar identificado ¡entra!

Viajar por LhasaViajes a Lhasa

HERRAMIENTAS
para viajeros y bloggers
RSS
todas las novedades
NEWSLETTER
novedades en tu correo
DVIAG
nuestra revista digital
GUÍAS
nuestras guías
BLOG
Viajeros Mirayvuela