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Relato de viaje a Moroto - KARAMOJA, entre el cielo y la tierra

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Enviado por: Altair58 (2025 lecturas)

La base de su fe y lo que da sentido a la vida de un karamoja es la posesión del mayor número de cabezas de ganado posible. Por la voluntad divina de su dios, Ajuk, son los guardianes, los encargados de proteger con su vida si es preciso, a todas las vacas del mundo conocido por ellos, qué mejor, pues, que tenerlas bajo su cargo. Una de las zonas más desconocidas para los occidentales a no ser que uno sea misionero o pertenezca a una ONG era el plato fuerte del viaje, una zona que no figura en las rutas turísticas.

La región karamoja o karimojong, como también se la conoce, tiene una superficie de unos 30.000 km2 y ocupa los distritos de Nakapiripirit, Moroto y Kotido, todos ellos fronterizos con Kenia en su parte oriental. Kotido, la más septentrional tiene, además, frontera con Sudán y es donde se ubica el Kidepo Valley National Park. La población aproximada de esta etnia es de casi 400.000 individuos cuya misión en esta vida, como ya he dicho, es la de tener bajo su custodia a todo el ganado posible apoderándose si hace falta de las cabezas de ganado de otros pueblos, lo que le ha enemistado con sus vecinos los Ik, los Jie y los Dodoth con quienes comparte un pasado en común ya que todos ellos son parte de un grupo que emigró desde Etiopía en el 1600 y que se dividió en dos, unos se dirigieron hasta la actual Kenia para formar los kalenjin y los masai y el segundo grupo llamado “Ateker” siguió más el sur y se repartieron entre el sur de Kenia, los turkana y el sur de Sudán y norte de Uganda, como los karimojong, los toposa, los kuman o los dodoth. En realidad el nombre de karimojong viene de “Ekar Ngmojong” que viene a ser “los ancianos ya no pueden andar más”.

Desde que salimos de Kampala y en nuestro camino hacia el norte hemos, hecho la primera parada en Sipi Falls, en las estribaciones del Monte Elgon, para hacer un poco de senderismo por la zona y bajar hasta la misma caída de agua, a 100 metros por debajo de donde inicia su salto. De día la visión de las cascadas de Sipi Falls es relajante, de noche su rumor nos acompaña. Ahora vamos siguiendo la frontera este del país, la que la separa de Kenia. El paisaje es una sabana que se va convirtiendo en un paisaje más árido cuanto más al norte vamos. Nos detenemos en Moroto, donde dormiremos acampados en el patio-jardín del Mount Moroto Hotel. Está a las afueras de la población pero la llegada de nuestro vehículo ha llamado la atención de la chiquillería y les ha faltado tiempo para venir a investigarnos. Mientras Primo prepara la cena veo que se ha creado un círculo alrededor de nuestro guía que está escribiendo algo en su libreta roja, y junto con otra chica nos acercamos con nuestros diarios de viaje y bolígrafos para tomar nota también. Menos mal que hablan algo de inglés ya que éste será la lengua vehicular. Con la luz de nuestras frontales iluminamos las primeras palabras que aprendemos: EYOK, que sirve de introducción y puede significar: Hola, cómo estás, qué tal,...es el equivalente al Hi!! en inglés. La respuesta es fácil: EYOKA !!, queremos aprender palabras que nos sirvan para poder relacionarnos y que se refieran a sus propios intereses, por ejemplo, : vaca es aité, casa es akai, hombre es apedé, ...al final tengo una lista de casi 40 palabras sueltas con las que se pueden hacer preguntas fáciles. Los niños nos miran cuando escribimos las palabras tal como suenan y se ponen a reir cuando las pronunciamos, una erre fuerte puede sonar mal, una n doble cambia el sentido a una palabra y todos nos reímos juntos. En la oscuridad de la noche sus sonrisas blancas brillan como la luna llena que nos ilumina.

El día siguiente tendremos nuestro primer encuentro real con un poblado y para ello nos acompañará un guía karamoja, se llama Rafael, así, tal cual. Nos lleva al suyo, unos kilómetros más al norte. Dejamos el camión bajo un árbol y empezamos a andar en fila india detrás suyo ante un paisaje árido, polvoriento, con apenas vegetación, hasta llegar al poblado donde un niño de apenas dos años enseguida me coge de la mano. Solo lleva un camiseta que algún día fue blanca, la lleva al revés y del revés, es decir, lleva la etiqueta por delante y no sonríe nunca, habla a través de su mirada. En el poblado solo están las mujeres, los niños y algún anciano. Los hombres están a 70 kms con el ganado, vienen al poblado por turnos para ver a la familia y regresan con las vacas. Siempre andando.

Ellas visten faldas y camisetas y los niños lo que pillan. A pesar de que lo sabía no dejo de sorprenderme. Un pueblo orgulloso de su cuerpo fue obligado por Idi Amin a cubrirse porque se avergonzaba de ellos, y lo que él no consiguió lo remataron los misioneros. Una zona con tanta carencia de agua y la tienen que gastar en lavar ropa, algo que antes era totalmente innecesario y cuando esto no sucede llevan la ropa como harapos, ¡ellos que presumían de su raza y la mostraban con satisfacción!

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Comentarios

  • Avatar de Rodríguez martes, 13 de julio de 2010 Rodríguez dice:

    Excelente Marta, ya echaba de menos viajar por alguna tribu africana a través de tus relatos. Y las fotos geniales.
    Un abrazo!

  • Avatar de tino tafao martes, 13 de julio de 2010 tino tafao dice:

    Muy bien, Marta! conocer a "tus" karamojas!! lo recordare!!! ... que lstima no haberte leido antes y conocer algo mas acerca de esta gente;seguro que vale la pena ...
    Solo un ruego: sigue viajando y escribiendo ... y muestranos mas fotos!
    Tino Tafao

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