Tengo que reconocer que siento algo muy especial por El Cairo. Al llegar siempre tengo esa extraña sensación de certidumbre a lo desconocido, como el que se encuentra con un viejo amigo que hace mucho que no ve. Al principio hay un cierto miedo que poco a poco se desvanece tras las primeras palabras y cuando uno se da cuenta parece que el reloj se hubiese detenido y no hubiese pasado el tiempo. Y en El Cairo más que sus monumentos y lugares turísticos, que pueden llegar a agobiar a cualquier viajero, lo que me gusta son sus barrios y sus cafés y hacer lo que hacen algunos de los millones de personas que habitan esta ciudad que se mueve a velocidad de vértigo.
Y desde mi última visita también me he ido creando un pequeño mundo alrededor de la ciudad. He leído la trilogía de Naguib Mahfouz, una obra imprescindible para entender la vida en los barrios de El Cairo, las inquietudes de los jóvenes y mayores y la siempre inagotable efervescencia de los cafés. Subido en el terrado de una vieja mezquita del barrio islámico, mientras el muecín llama a la oración y el resto de terrados de la ciudad y sus minaretes se nos muestran, es como revivir algunas de las escenas de Mahfouz.
Otro libro mas contemporáneo que recomiendo es el edifico Yacobian. Y es que cuando uno se adentra en algunos de los viejos edificios dEl Cairo Central de esa marcada herencia colonial tiene la sensación de estar reviviendo pasajes del libro. Y mientras uno se fuma una shisha en el café Zahret al-bustan parece que por momentos nos hemos convertido en personajes de ficción.
Pero El Cairo también tiene muchos timos y mucho personaje empeñado en que no disfrutemos de la ciudad. Y realmente cada vez tengo menos paciencia para eso. Por eso huyo de sitios como el mercado Khan el Khalili que se ha convertido en una broma pesada y en una sombra de aquel mercado que fue la joya de oriente medio. Para los que todavía tengan paciencia y se atrevan el Café El Fishawy es una parada obligada.
Aunque mi debilidad en El Cairo es el barrio de Zamalek. Es uno de los Cairos modernos donde los restaurantes y los locales de música en directo nos confirman que El Cairo es una ciudad que avanza, que va más allá de sus pirámides o de sus bazares. Es un barrio que no vive ensimismado en su mundo residencial y que esta lleno de vida, de comercios y de vitalidad. Lejos del ajetreo dEl Cairo Central y sin el tráfico del resto de la ciudad, en Zamalek entre los árboles y la brisa que llega del Nilo, uno se relaja y descubre una ciudad en pleno centro totalmente diferente. Y siempre que vuelvo al Cairo me siento cómodo aquí, siento que vuelvo a casa.

| HERRAMIENTAS para viajeros y bloggers |
RSS todas las novedades |
NEWSLETTER novedades en tu correo |
DVIAG nuestra revista digital |
GUÍAS nuestras guías |
BLOG Viajeros Mirayvuela |