“Donde la tierra acaba y el mar comienza” Así describió Luis de Camões este lugar. En su cima a 144 m. de altura se alza desde 1772 el faro más famoso de la costa portuguesa. Aquí el silencio toma otro significado; el silencio del mar, los silbidos de las olas, los cantos del viento entrando por las cavernas esculpidas por la fuerza del océano en los indomables muros del acantilado. Se presiente la ausencia de marineros que zarparon en barcos que jamás regresaron, se intuye el valor de navegantes que se convirtieron en héroes de la historia en sus esforzadas gestas transoceánicas. En los confines de Europa, porque el Cabo da Roca es el punto más occidental del continente. Previo pago, la oficina de turismo aquí ubicada, extiende un certificado que acredita esta peculiar circunstancia, un curioso recuerdo, sin duda.