Desde la Catedral podemos acceder por una de las puertas, al Patio de los Naranjos, antiguo patio de las abluciones de la mezquita almohade, donde aún quedan los arcos de herradura originales. En el centro del patio se encuentra una bonita fuente más grande que los otros surtidores que se encuentran alrededor del patio, bajo la sombra de los naranjos. Si tenéis la ocasión de ir en primavera, el ambiente que se respira con las flores de azahar es magnífico. Aquí los pequeños cursos de agua que recorren el suelo y las sombras fragantes de los naranjos, crean un rincón recogido y sosegado en el corazón de la ciudad, lástima que siempre esté lleno de gente. La vista de La Giralda desde aquí también es sobrecogedora.