Es el puerto natural más hermoso de todos los que he visto, no importa en que orilla te encuentres, Haliç; en turco, impresiona, maravilla. Considerado un valle fluvial, es una bonita palabra para designarlo, por él recorren barcos desde hace cientos de años. La leyenda dice que los otomanos lanzaron tantos tesoros al agua que las aguas tenían destellos dorados y que así lo bautizaron: el Cuerno de Oro, el cuerno de la abundancia. Varios puentes cruzan esta masa de agua, quizás el más famoso sea el Puente de Gálata. No importa como se cruce si en barco o por el puente, pero sí debemos cruzarlo con la mirada, con la mente vacía para grabarlo en la memoria para siempre.