Es una excursión a la que hay que dedicarle un día entero. La estación de Jungfraujoch es la más alta de Europa. El tren de cremallera sale de Interlaken y efectúa varias paradas. El billete es bastante caro (a nosotros nos costó cada uno 150€) pero os aseguro que merece la pena. El último trayecto en el tren se realiza casi por completo por el interior de la montaña (que fue totalmente taladrada para construir esta línea férrea). Se realizan dos paradas en los túneles con el fin de observar los glaciares a través de unos grandes ventanales abiertos en la roca. Desde la terraza exterior del Jungfraujoch, se aprecia el glaciar Aletsch (el más grande de Euorpa). Espectacular. Para los amantes de la montaña y la naturaleza.