Tendréis mucha suerte si vuestra visita coincide con el festival, porque sólo se celebra durante dos días en los años pares. La Grand-place de Bruselas desaparece bajo una alfombra formada por miles de begonias de todos los colores posibles. Absolutamente espectacular, sobre todo gracias a la vista panorámica que podemos disfrutar desde el balcón del ayuntamiento. Además, aprovechando el festival, las calles de la ciudad se llenan de puestos de chocolate, cerveza y caracoles. ¡La excusa perfecta!