Su situación es excelente: con una parada de metro que conecta con el centro de Lisboa y una avenida enorme, por donde se puede salir de Lisboa en coche, de forma rápida. El servicio es muy amable y las habitaciones han sido renovadas, la limpieza es excelente. El desayuno es algo pobre: zumo Tang, café, leche, pan (exquisito), mantequilla y mermelada. No tiene parking y las habitaciones que dan a la avenida Joao XXI no están insonorizadas. Personalmente repetiré a pesar de los pequeños inconvenientes, ya que su precio en relación es muy competitivo.