Lo que en una época de la Barcelona medieval se encontrara el canal romano, donde estuviera el Palacio del primer Conde de Barcelona, Guifré el Pilós y donde hubieron unos grandes almacenes de Barcelona (Can Viladell), el edificio, construido en 1920 y conservando y manteniendo su fachada histórica impecable, (han añadido unos grandes ojos que observan toda la ciudad, desde cualquier punto) en el interior encontramos un hotel. Desde donde se puede observar la bulliciosa Via Layetana, el Born, todos los alrededores llenos ajetreo que dan vida a la ciudad.